miércoles, 13 de enero de 2016

Discernimiento Vocacional


La vocación no es algo que tú inventas, es un tesoro que encuentras. No es el plan que tú elaboras para tu vida, sino el proyecto que Dios te propone y te invita a realizar. No es principalmente una decisión que tú tomas, sino un regalo que recibes, una llamada a la que respondes.
Encontrar tu vocación es todo un reto; difícil, sí, pero de ninguna manera imposible.
Si con sinceridad te pones a buscar la voluntad de Dios y sigues los siete pasos, podrás hallarla
  1. Oración
  2. Dialoga con tu director espiritual
  3. Percibe
  4. Infórmate
  5. Reflexiona
  6. Decídete
  7. Actúa
De muchos modos Dios Padre te está revelando el proyecto que tiene para ti y la manera como quiere que colabores en la construcción de su Reino. 

Tomar tal decisión es difícil. Sentirás miedo. Tus limitaciones te parecerán montañas: El mismo profeta Jeremías, al conocer lo que Dios quería de él, dijo excusándose: « ¡Ay, Señor mío! Mira que no sé hablar, que soy un muchacho» (Jr 1,6). Se valiente responde como Isaías: «Aquí estoy, Señor, ¡envíame!» (Is 6,8), o como María: «Hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38)

Una vez tomada la decisión, ¡lánzate! No te dejes vencer por el miedo, lánzate con todo y con miedo. Pon los medios necesarios para realizar lo que has decidido. Resiste a la tentación de posponer tu ingreso al monasterio: «Te seguiré, Señor; pero déjame primero…» (Lc 9,61).

Él es quien está más interesado en que tú encuentres tu vocación y seas feliz.

Por eso, haz oración, dialoga con tu director/a espiritual, percibe, infórmate, reflexiona, decídete y actúa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario